Historias

Viviendo con fantasmas

Durante más de 10 años mi familia y yo vivíamos en una casa que alquílabamos, parecía ser una casa común y corriente como cualquier otra. Los primeros días en ella fueron normales, pero una noche empezaron a pasar cosas muy extrañas, las cuales parecían subir de tono con el pasar del tiempo.

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Por muchos años, mi familia se ha dedicado a la fabricación de prendas de vestir, por lo que teníamos varias máquinas de coser. Recuerdo que al final de la jornada, dejábamos la prendas finalizadas guardas en una gran cajón etiquetadas con el nombre de cada cliente, se definía qué materiales se utilizarían el siguiente día y hacíamos limpieza antes de ir a nuestros cuartos a descansar. A veces mi madre trabajaba hasta tarde cuando había mucho trabajo por hacer y siempre que podía le hacía compañia.

Una noche, comenzó todo. Nos quedamos hasta tarde, por un vestido que teníamos que entregar el siguiente día. Terminamos exhausta por lo que me quedé en la misma camá con mi madre. Cuando empezaba a quedarme dormida, escuché que las máquinas empezaron a coser, se escuchaba claro el movimiento del mecanismo de la máquina singer de pedal que tenía mamá. La punta de la aguja subía y bajaba claramente haciendo la unión entre las tela y el hilo. Pensé por un instante que mi madre se le olvidó alguna pieza del vestido del día anterior. Sin embargo, en ese momento sentí el peso de ella sobre la cama, al lado mío. Abrí mis ojos tan rápido que ya estába en pie. Mis hermanos eran muy pequeños para accionar ese pedal. Mientras yo seguía escuchando el zigzagueo de la singer negra, abrí la puerta y tomé la decisión de ir al taller.

Se encontraba el taller completamente solo, pero vi como el pedal se movió por última vez por el impulso de la inercia generada del movimiento anterior. Me llené de pánico y regrese donde mamá, la desperté contándole lo ocurrido, ella no creía en lo que le contaba, me abrazo y nos quedamos dormidas. Era un hecho, las máquinas de coser funcionaban solas en la noche mientras todos dormíamos, ese ruido nos despertaba cada noche y cuando alguien iba a ver lo que sucedía encontraba los pedales de las máquinas metidos bajo la estructura de la misma, al principio pensamos que podria ser algun animal pero se requería ejercer algo de presión para lograr ubicarlos así, eso comenzó a ser perturbador cuando llegó un punto donde ocurría varias veces en una noche.

Sin embargo, no sólo eso ocurría, las luces se apagaban y se escuchaba el clic del interruptor. En ocasiones en el instante en que la luz se veía afectada también lo hacían los aparatos electrónicos como los teléfonos, se apagaban o dejaban de funcionar en ese instante, si el DVD estaba en pausa, comenzaba a reproducirse solo, el volumen de la televisión o la radio se regulaba aleatoriamente. En ese punto pensábamos que era algun problema con el sistema eléctrico de la casa, ya que era una construcción muy vieja.

Las cosas empezaron a perderse, uno podría jurar que las había dejado en un lado y aparecían en otro, yo incluso llegue a anotar en un papel donde había dejado algo, pensaba que mi memoria estaba fallando, pero no era asi, los demas en la casa experimentaban el mismo suceso, por las mañanas a veces ni siquiera encontraba el recipiente del cafe.

Habían cosas que experimentamos todos, pero otras, nos ocurrían de manera separada. Cada uno miraba, sentía y escuchaba cosas diferentes, incluso la gente que llegaba a visitarnos notaba cosas raras.

Hubo un tiempo en que yo era la primera en levantarse y cuando llegaba al comedor claramente podía ver siluetas sentadas a la mesa y cuando yo aparecía se metían bajo ella, llegó un punto donde tenía que despertar a mi hermana para que me acompañara, no me gustaba levantarme sola.

La casa tenia 3 habitaciones, la principal donde dormía mi mamá, otra donde dormía yo con mi hermana menor, y en la tercera dormía mi otra hermana. A veces cuando estaba sentada en la cama de mi mama, se podía ver como una sombra entraba a mi cuarto, un dia incluso tuvimos que pedir ayuda porque estábamos solas y pensamos que alguien se había metido a la casa, de inmediato nos encerramos en la habitación principal. Esa vez llamamos por teléfono a alguien para que verificará que no había nadie extraño. Mi cuarto se convirtió en epicentro de esos sucesos extraños, al entrar en él se sentían escalofríos y una sensación muy extraña en la atmósfera de ese lugar, a los niños no les gustaba entrar en él, a veces teníamos visitas de familiares que se quedaban a dormir en nuestra casa y ellos incluso sin haberles contado lo que sucedía en ese lugar, manifestaban sentirse raros en la habitación o que no lograban dormir.

Yo empecé a tener trastornos de sueño, habían noches en las que era imposible dormir, cuando cerraba los ojos, se podía sentir cómo algo se apoyaba en la cama, como si una persona se sentara a mis pies a veces incluso se podía sentir cómo se balanceaba de un lado a otro. Cuando eso no ocurría las pesadillas entraban en escena, todas transcurrían en esa misma casa e involucraban hechos sangrientos donde a veces los protagonistas eran desconocidos y a veces eran personas de mi alrededor, yo me levantaba muy asustada, sudando y con agitación, los sueños eran muy recurrentes y parecían tan reales, yo ya no lograba dormir tranquila, mi rendimiento durante el día comenzó a disminuir tuve que empezar a tomar pastillas para combatir el insomnio, esos sucesos no los comentaba con nadie para no preocuparlos, al final yo pensaba que todo era producto del estres o algo asi. Pero resulta que yo no era la única, mis otras hermanas empezaron a sentirse igual, la que dormía conmigo acostumbraba a dormir hasta tarde los fines de semana, un dia llegue a la habitación y la encontré pálida y sin poder hablar, acostada y temblando, cuando logro calmarse y su voz regresó dijo que despertó y lo primero que vio fue una mano que iba rumbo a cubrirle la cara, ella intentó gritar pero no salía sonido alguno. Algo similar le ocurrió a mi otra hermana en esa misma habitación, donde teníamos una computadora de escritorio, ella sintió como una mano le tocaba el hombro mientras trabajaba, también el miedo la dejó muda y palideció, ella salió corriendo donde mamá.

A veces se podía observar una silueta observando desde mi ventana, mi hermano en ese entonces era un bebé que apenas comenzaba a hablar, él a veces salía corriendo de mi cuarto asustado, no le gustaba mucho permanecer en ese lugar. Un día cuando él ya hablaba de manera más clara me dijo que no le gustaba como lo quedaban viendo mis peluches, ese mismo día los mande a tirar todos. No era el único niño que salía corriendo de ese lugar, yo a veces cuidaba a mis pequeñas sobrinas y ellas también se resistían a permanecer en él, en ocasiones solo salían corriendo asustadas sin decir lo que les había pasado.

Cuando a alguno de nosotros nos tocaba quedarnos solos en la casa, nos salíamos al patio y siempre con la llave del portón en la mano, el trauma era tanto que nadie se atrevía a quedarse solo dentro de ese lugar, es más a muchas de nuestras amistades de la escuela no les gustaba visitarnos porque miraban cosas.

Para navidad siempre nos íbamos de viaje y nunca dejamos a nadie cuidando, pero las clientas del taller que a veces llegaban a buscar para algún arreglo o ajuste de ropa de última hora, decían que alguien se asomaba por la ventana y les decía que mi mamá no estaba.

Mi hermana que dormía sola en la última habitación, era la que más eventos anormales experimentaba, a ella le pumpuneaban la puerta cada noche, le apagaban y encendían las luces deliberadamente, sus pesadillas eran más extremas, siempre soñaba con un niño, y cuando alguien llegaba visitarla las personas decian ver una silueta pequeña parada en la puerta, se sentía vigilada todo el tiempo, le susurraban cosas al oido.

Así vivimos más de 10 años en ese lugar, a veces incrédulos, a veces con miedo, llegamos incluso a acostumbrarnos a las cosas extrañas que pasaban cada día, a veces armándose de valor para dormir cada quien en su habitación y a veces durmiendo juntas para lograr conciliar el sueño.

Lo único que supimos de ese lugar es que muchos años atrás perteneció a una persona que fue asesinada de una forma muy sádica y que su esposa tendía a practicar brujería. En las vigas de la casa se notaba que habian cosas escritas pero ya eran ilegibles por el paso del tiempo, algunas puertas parecían haber sido forzadas en algún momento y habian cables y carcasas de lo que parecían ser cámaras de seguridad.

La última noche que pasamos en esa casa antes de mudarnos, mi hermana soño con el mismo niño que a diario se aparecía en sus pesadillas, el cual le pedía que lo rescataran de ese lugar. Al mudarnos la normalidad volvió a nuestras vidas, las pesadillas cesaron junto con el miedo a quedarse solos, nunca más hemos vuelto a experimentar eventos como esos.

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Un comentario

  1. Estimada Diana, verdaderamente tu narración le eriza la piel a cualquier persona. Admiro mucho la forma en que describes y desarrollas la idea principal de tu publicación.

    No soy experto en el tema y estoy lejos de serlo, sin embargo, a modo de crítica constructiva identifiqué ciertos errores ortográficos y gramaticales casi imperceptibles a medida avanzaba en la lectura, por ejemplo, en esta oración: “Durante más de 10 años mi familia y yo viviamos en una casa que alquilaba, parecía ser una casa común y corriente como cualquier otra”. La forma correcta es “vivíamos” y “alquilábamos” puesto que hace alusión a tu familia y a ti.

    En general me pareció una excelente publicación.

    Saludos.

    Le gusta a 1 persona

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