Historias

La noche que no termina

Esa noche llegue agotada, luego de una larga jornada de exámenes, lo único que deseaba era dormir, me tire en mi cama sin importarme nada, se me olvido incluso que dormir en ese lugar era casi una tortura cada día.

Cuando por fin había logrado quedarme dormida un grito despavorido me hizo levantar de un salto…mi corazón acelerado como si se quisiera salir de mi pecho, mi cuerpo sin responder a mis impulsos de moverse, me sentía extraña como si estuviera fuera del mundo real seguramente por el susto. Cuando logre reaccionar el escandalo fuera de mi habitación había terminado, la calma llego y con ella mi capacidad de moverme de nuevo, lo primero que hice fue voltear para ver si mi hermana estaba en su cama y me pareció extraño no verla, de seguro salió a ver que pasaba, pensé.

Al abrir la puerta y salir hacia la otra habitación, lo que vi me dejo helada, era mi hermana, mi hermanita, MI HERMANITA tirada en el suelo sobre un charco de sangre…pero, pero, ¿Qué ha pasado?

¿Dónde esta mi mama? ¿y mis otros hermanos?…no paso mucho tiempo para darme cuenta de donde estaban, de la habitación de mi madre salía otro charco de sangre.

¿Qué rayos esta pasando? Me pregunte ¿Por qué a mi no me hicieron nada?.

Sali fuera de la casa, los culpables de el acto tan atroz aun estaban en mi patio, la policía afuera con sus ambulancias a todo lo que dan…yo gritándoles de la manera mas desgarradora posible, pidiendo que no me dejaran viva, pero como si fuera parte de tortura, me ignoraban, ignoraban mi suplica de que me evitaran mas sufrimiento. Al principio pensé que era parte de su acto pero luego me percate que en realidad ellos no tenían idea de mi presencia, yo era como un fantasma al que no miraban ni escuchaban.

Todo se empezó a distorsionar y fue cuando entendí que todo era un sueño, el sueño mas aterrador que jamás había tenido, un sueño que llego para quedarse cada noche, que vivía en mi mente esperando a que intentara descansar, esperando a que me atreviera a cerrar los ojos para parecer. Esa era la verdadera tortura, parecía que a esa casa no le bastaba atormentarnos en la vida real, había descubierto una nueva forma de hacernos padecer.

Este tema llego a tal grado que tuvieron que empezar a darme pastillas para dormir, empecé a preferir quedarme donde mis tías con tal de poder conciliar el sueño, todo fuera de esa casa se tornaba tan normal. ahora que nos atrevemos a conversar con mis hermanos todo lo vivido, nos dimos cuenta que yo no era la única en tener ese mismo sueño recurrente…

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